Prevención en las marmolerías

 

 

En primer lugar, es preciso DISPONER DE INFORMACIÓN sobre el riesgo del producto específico que se esté manejando. Es obligación del fabricante facilitar la documentación de seguridad de su producto, y del empresario exigirla. Ante cualquier duda, puede analizarse el material que se utilice.

 

Una vez recabada la información, si el material contiene sílice respirable que pueda ponerse en suspensión en su manipulación, debe considerarse peligroso. No es una práctica preventiva adecuada considerar "menos" peligrosos los materiales en virtud de ciertas características físicas (color…) o del contenido en sílice.

 

1.- Aplicación del protocolo sanitario de la silicosis. Para su correcta aplicación, el personal responsable de la vigilancia de la salud deberá contar con la formación adecuada para diagnosticar la enfermedad aun en sus estados precoces. Se recuerda que la revisión médica específica indicada en este protocolo es obligatoria para los trabajadores por cuenta ajena.

 

2.- Aplicar las técnicas preventivas adecuadas para evitar la exposición de los trabajadores a sílice respirable o minimizar la misma. Existen experiencias contrastadas sobre la idoneidad de las diferentes técnicas existentes. Para diseñar una actuación adecuada existe multitud de información que puede examinarse. Además, en el catálogo PREVENSIL se encuentran datos sobre empresas especializadas en este tema.

Algunas recomendaciones generales para optimizar la solución técnica que se decida son:

 

- Estudiar el caso concreto y diseñar de forma personalizada la solución. Es preciso seguir criterios técnicos que tengan en cuenta los parámetros relacionados con la solución que finalmente se implante. Por ejemplo, puede ser preciso establecer una línea adecuada de aire comprimido, o la optimización en el caudal de agua aportado.

 

- Contemplar cualquier solución técnica que se plantee desde las perspectivas complementarias de: producción, mantenimiento y ergonomía. Así  se evita que una vez instalada, el funcionamiento diario sea incompatible con la misma, con el consiguiente menoscabo de la prevención y pérdida económica por la inversión inadecuada.

 

- La comprobación de la bondad de una solución instalada puede llevarse a cabo midiendo concentración de polvo en tiempo real. En todo caso, si está previsto llevar a cabo diferentes actuaciones interrelacionadas, puede ser aconsejable desarrollarlas consecutivamente, con el fin de optimizar las soluciones que se adopten en último lugar, a partir de los resultados comprobados tras adoptar las primeras.

 

3.- Debe huirse de llevar a cabo mediciones con el único objeto de comparar con el valor límite legalmente establecido. En efecto, la finalidad de las mediciones debería ser:

 

- Garantizar que el riesgo está permanentemente controlado

 

- Comprobar que no se sobrepasan los umbrales de actuación. De no existir recomendación en este sentido, comprobar que el nivel de exposición se encuentra lejos del valor límite existente.

 

Tanto para la evaluación inicial (y mediciones relacionadas, si fueran precisas) como para un plan de mediciones de control, puede utilizarse la Norma UNE 689. También se pueden seguir los criterios de la ITC 02.0.02.

 

4.- En cuanto a la toma de muestras y análisis, cabe destacar las dos recomendaciones siguientes:

 

- Las muestras de atmósferas de trabajo que contienen aglomerados de cuarzo deberían ser analizadas en laboratorios que empleen DRX (difracción) y no FTIR (infrarrojos), con objeto de cuantificar las diferentes variedades de SiO2: cuarzo, cristobalita y tridimita.

 

- La determinación fiable del contenido de sílice libre cristalina exige volúmenes mínimos de muestreo de 1 m3. En aquellos casos en los que no es posible con muestreadores de bajo caudal, será preciso recurrir a otros muestreadores, de alto caudal.

           

5.- En el caso de utilizar EPIs, se recomienda protección P3. Debe velarse especialmente por el ajuste adecuado del protector al trabajador. En todo caso, se recuerda que las medidas de protección individuales son el último recurso, y siempre debería ser temporal y complementario a medidas colectivas.

 

6.- En la formación e información a los trabajadores deberá hacerse hincapié en el ajuste del EPI si lo han de utilizar. Existen herramientas de entrenamiento concretas para esto (test de ajuste). Además, deberá impartirse formación sobre el mantenimiento de los elementos preventivos con que cuente la maquinaria que utiliza.

 

7.- Crear un plan de mantenimiento específico de las medidas preventivas, frente a la silicosis, con que cuenten las instalaciones y maquinaria. En dicho plan deberían implicarse a los trabajadores.